Ante el cruce de acusaciones entre los productores avícolas y la industria oleaginosa, los exportadores de Santa Cruz alertaron que esa situación no hace otra cosa que poner en riesgo el cluster (grupo de empresas interrelacionadas que trabajan en un mismo sector industrial y colaboran estratégicamente para obtener beneficios comunes), más importante que tiene Bolivia.

Fue Oswaldo Barriga, presidente de la Cámara de Exportadores, Logística y Promoción de Inversiones de Santa Cruz (Cadex), el que observó que hace algunos meses, dirigentes del sector avícola y el sector porcino se dedicaron a realizar declaraciones irresponsables.

Todo con un afán, según Barriga, de buscar retornar a las políticas que fueron nefastas para el crecimiento del sector agro productivo; agro industrial y sobre todo el sector exportador, que se ve afectado por las políticas de restricción a las exportaciones, políticas de control interno de precios y de cupos.

“Esto obligó, obviamente, a que el Gobierno entrante tome estas medidas y retorne a este tipo de normativas, que hasta ahora sólo han demostrado que le colocan una camisa de fuerza que evita el crecimiento, desmotiva el desarrollo del sector agrícola, del sector industrial y del sector exportador”, hizo notar Barriga.

El exportador remarcó que hace un mes, aproximadamente, está en vigencia el decreto supremo y la resolución que fija un precio interno de subsidio de parte del sector industrial oleaginoso hacia los sectores avícolas y porcinos que llega a casi $us 200.

Barriga detalló que el sector exportador agro industrial aceitero oleaginoso genera divisas que, en promedio, en los últimos tres años alcanzan los $us 800 millones, aunque precisó que hubo años en los que se superó $us 1.200 millones, genera en cadena más de 300. 000 empleos y mueve en la banca más de $us 1.500 millones en créditos para el agricultor, el sector comercial y la economía en su conjunto.

El empresario remarcó que el sector industrial aceitero se ha declarado en emergencia e incluso ha puesto en duda el poder realizar una buena campaña de compra de soya de verano, aspecto que consideró que debe preocupar a toda la economía, al Gobierno, a los subsectores, debido a que esta situación puede reducir o hacer caer el tercer producto más importante de las exportaciones del país, tan necesarias para la reactivación de la economía a través de divisas, empleos e inversión.

El conflicto

La no entrega de los cupos respectivos de la harina de soya solvente es el foco del enfrentamiento entre los avicultores y las industrias de oleaginosas. 

Los primeros indican un recorte de hasta más de un 50% en la distribución de este derivado de la soya, insumo importante para los avicultores y porcicultores.

Mientras que desde la Cámara Nacional de Industrias Oleaginosas de Bolivia (Caniob), indicaron que esa versión es una mentira y que el mercado interno es abastecido con dicho insumo. 

Para la Caniob el problema se genera por un supuesto mercado negro del producto que se vende a un costo menor en $us 200, lo  que provoca el desvío de la harina para una venta a mayor precio.

Por: El Deber

Por Taxi Noticias

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