El ecosistema empresarial del país hace foco en los primeros 100 días de gestión del presidente Luis Arce, y si bien no esgrimen una nota de calificación, advierten más sombras que luces y que urge un acercamiento con el Gobierno para orientar la reactivación económica y preservar los empleos.

“Si bien hay predisposición del Gobierno, falta mucho para hacer efectiva la reactivación de la economía del microemprendedor. Me parece una buena medida liberar créditos con 0,5% de interés, pero faltan políticas de reactivación del mercado interno. No existe ninguna posibilidad de salir de la recesión si el financiamiento no es acompañado de políticas públicas que involucren a la sociedad civil para alentar el consumo de productos nacionales. En la coyuntura actual es necesario un diálogo público-privado para encaminar, todos juntos, la reactivación de la economía”. Así, con esa reflexión, Juan Carlos Vargas -microempresario textilero-, contextualizó la compleja situación que pasa, al igual que muchos pequeños empresarios, en la nueva normalidad a partir de la crisis del Covid-19.

El presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), Ibo Blazicevic, considera que el Gobierno en los 100 primeros días de gestión concentró la reactivación de la economía en medidas de política pública con un enfoque de demanda, suprimiendo medidas de oferta destinadas a las empresas. Cita que las industrias del sector continúan en un proceso de iliquidez por la caída de las ventas. El PIB de la industria (-11,42% a octubre 2020) refleja la recesión industrial.

Describió que el Bono Contra el Hambre y el Régimen de Devolución de Efectivo del IVA enfatizan la reactivación económica desde la óptica de la demanda y la supresión de las exportaciones, devolución del gravamen arancelario para importaciones, de créditos estatales para salarios de empresas, de prórroga en el pago del IUE, de la Ventanilla de Comercio Exterior subordinan la política de recuperación de las empresas.

La sustitución de importaciones con un fondo de $us 131 millones, a decir de Blazicevic, es una buena medida que se ve atenuada por no existir una lucha efectiva contra el contrabando. “Debe primar un diálogo público-privado para efectivizar medidas para salir de la recesión. Necesitamos un Estado promotor de la iniciativa privada. La economía debe caminar con ambos pies (público y privado), ambos sectores son esenciales para la reactivación”, puntualizó Blazicevic, anotando que para reactivar la economía se requiere estabilidad macroeconómica, incentivos fiscales para las empresas e institucionalidad para dar certidumbre a la inversión, producción y generación de empleo.

El sector requiere Bs 600 millones para reprogramar la cartera afectada por la pandemia.

A juzgar por el presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), Luis Barbery, urge establecer acuerdos entre el Gobierno y el sector privado, en relación a políticas referidas al empleo, la atracción de inversiones, el control de contrabando, la presión tributaria y concreción de alianzas público-privada, desde el ámbito nacional, pero también con gobernaciones y municipios.

Relievó la urgencia de que el Estado inyecte recursos a la economía, de modo que se pueda dinamizar la demanda, disminuir la presión impositiva y fortalecer las medidas para proteger el empleo.

Barbery dijo que las medidas que afectan al sistema financiero y la postergación del diálogo (Gobierno-sectores económicos) generan más incertidumbre sobre el futuro. Reveló que la pérdida de liquidez afectó a más del 80% de las empresas en 2020.

Reclaman políticas inclusivas

La Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb) observa una mayor cantidad de iniciativas orientadas a promover la reactivación por el lado de la demanda agregada. “Las medidas que vienen por el lado de la oferta son pequeñas en términos de lo que requiere para que la economía nacional se recupere”, puntualizaron.

El sector cree que lo que necesita el país son políticas inclusivas y que se diseñen a medida de los problemas que se deben resolver. Exponen que el sector privado conoce de primera mano cuáles son los principales problemas y está en una posición privilegiada para aportar con información para el diseño de políticas de reactivación.

La Caneb indica que el sector tendió lazos, sin éxito, para establecer una agenda de trabajo con las carteras de Estado del área económica que permitan sostener el empleo y recuperar la actividad económica. “No se ha mostrado apertura para discutir estos elementos”, indicaron, al considerar que hay ámbitos claves a considerar en esta coyuntura, como la problemática de iliquidez, la necesidad de retomar mercados tradicionales y abrir nuevos, la importancia de impulsar acciones para mejorar la productividad, avanzar de manera decidida a la modernización del sistema de trámites de comercio exterior e implementar medidas concretas para mejorar el funcionamiento del sistema logístico comercial.

El sector estima que se requieren $us 763 millones para impulsar el diseño e implementación de productos financieros para desarrollo de las exportaciones.

‘Motor económico’

Según el gerente general de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Gustavo Jáuregui, el Gobierno implementó dos fideicomisos por más de $us 900 millones, que están siendo destinados para créditos al sector productivo, tendientes a sustituir procesos relacionados con la importación de insumos para la producción.

Dicha medida, a su juicio, es importante; pero insuficiente para paliar el impacto negativo que se dio sobre la economía en 2020, donde se estimó que el PIB del país cayó cerca del 10%, lo cual implicó una pérdida en la producción de bienes y servicios de al menos $us 4.200 millones. Con una inyección de liquidez de esa magnitud, la CNC cree que se lograría contrarrestar el shock y oferta y demanda dado en 2020 debido a la crisis sanitaria y económica.

Jáuregui reveló que muchos sectores aún no han recuperado sus niveles de actividad necesarios para generar los ingresos que les puedan garantizar la sostenibilidad en sus operaciones. “Se debe lograr inyectar liquidez a las empresas a través de la constitución de fondos de garantía estatales que permita financiar operaciones de las empresas a través de créditos blandos”, sostuvo.

La CNC propone un modelo económico basado en el sector privado formal que se constituye en el motor de la economía y que también genera estabilidad a las finanzas públicas, tan importantes en momento de crisis, considerando las necesidades en cuanto a inversión pública en salud, educación, entre otros sectores.

Enfoque estatal

Desde el Gobierno, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, indicó que la gestión económica del presidente Luis Arce, inició con la reconstrucción de la economía nacional, que atraviesa una de las recesiones más drásticas jamás registradas en los últimos 60 años, causada por un desacertado manejo económico “pre pandemia” por el Gobierno transitorio entre noviembre de 2019 y marzo de 2020, donde en cinco meses, la economía perdió dos puntos porcentuales del PIB, por la aplicación de medidas equivocadas, basadas en un fundamentalismo del mercado ortodoxo y que gran parte del tejido empresarial nacional saludó con beneplácito, donde se privilegió la acción de lo privado y se despreció el ámbito público, con acciones tácitas para liquidar la economía de las empresas estatales y reducir la inversión pública.

En menos de tres meses, según Montenegro, se aplicaron varias medidas para favorecer al sector empresarial y al aparato productivo en general, como recursos destinados al desarrollo de la industria y la sustitución de importaciones, el restablecimiento de los límites de la cartera productiva, la reprogramación, refinanciamiento y período de gracia; además de las medidas de promoción de la demanda interna que benefician al sector productivo nacional.

Entre las medidas para fortalecer la demanda interna, pilar del crecimiento en el modelo económico vigente, está el pago del Bono contra el Hambre que hasta el 8 de este mes benefició a más de 3,9 millones de ciudadanos con Bs 3.925 millones pagados. Asimismo, destacan el incremento de las rentas de jubilados, el reintegro del IVA y el impuesto a las grandes fortunas.

Para potenciar la oferta se aplican medidas como el programa ‘Si Bolivia’ para la sustitución de importaciones que al 8 de este mes otorgó Bs 1,9 millones en 30 créditos, la reactivación de la inversión pública y de las empresas públicas que fueron paralizadas por el gobierno transitorio con un impacto negativo en el crecimiento económica, la promoción del turismo y medidas financieras de apoyo al sector productivo, acceso a vivienda y alivio a los prestatarios.

A juzgar por Montenegro, estas medidas ya muestran resultados. “Han mejorado las recaudaciones tributarias, las ventas de servicios en restaurantes y supermercados; la tasa de desempleo cerró en 8,2% en 2020 -por debajo del 11,6% de julio-, y se registró una importante dinámica económica en noviembre, medida a través del Índice Global de Actividad Económica (IGAE) que mostró una contracción acumulada de 8,2%, menor al retroceso de 9,6% a octubre; considerando las tasas a similar período, el crecimiento del IGAE fue positivo en noviembre (5,8%).

Lluvia de inversión privada

Desde la perspectiva del economista José Gabriel Espinoza, lo que se necesita es una lluvia de inversión privada, uno de los elementos que se ha descuidado en los últimos 14 años y que hoy día es ‘sumamente’ necesario porque, además, son altamente generadores de empleos.

Para ello, cree que se deben quitar trabas. “La parte regulatoria tiene que ser mucho más adecuada a la necesidad del sector privado, reduciendo la burocracia. No es necesario disminuir impuestos, pero si es útil hacer cuadrar el flujo de pagos y los requerimientos de liquidez que tienen las empresas. Establecer regímenes que permitan aliviar la carga para que las empresas inviertan en el país y facilitar el tema laboral. En la medida que esto se libere va permitir que la inversión privada empiece a fluir y esto genere empleos y al mismo tiempo reactivación económica”, puntualizó Espinoza.

Para el especialista en finanzas Jaime Dunn, la crisis actual no puede ser solucionada con un modelo netamente estatista. “La crisis en todos los países del mundo es más grande de lo que un Estado solo puede solucionar”, reflexionó, al anotar que por eso la participación activa y coordinada del sector privado es fundamental.

Aduce que con la coordinación y estímulos adecuados, el sector privado como un aliado del Estado, puede generar inversión y empleos necesarios para salir de la crisis en lo inmediato y abandonar el modelo primario exportador y construir una Bolivia industrializada y productiva.

Por Taxi Noticias

Diseñador y Administrador de Noticias en la Web

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