En la pandemia, se ratifican las debilidades del sector hidrocarburos. La Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE) advierte que es un momento clave para tomar medidas efectivas que alienten la inversión extranjera en exploración, reactivando el empleo y la generación de ingresos. Para decisiones en el largo plazo, habrá que competir en los portafolios de inversión con las energías renovables, indica su presidente Alejandro Ponce Bueno en diálogo con Dinero.

_¿Cuáles son los objetivos del nuevo directorio de la CBHE en plena pandemia?
Unirnos para enfrentar esta crisis que tenemos en Bolivia y el mundo. Estamos en lo que diría una tormenta perfecta: en el corto plazo, la pandemia nos ha golpeado mucho con los precios del crudo y del gas, y la demanda ha disminuido porque las economías de los países entraron en sistemas de aislamiento. 

Hay que sumar un factor adicional que viene de antes y es el cambio de la matriz energética que no va a parar porque es una decisión global, de empresas y gobiernos, para disminuir las emisiones de CO2. China reducirá sus emisiones netas en 2060, Japón hasta el 2050 y Estados Unidos regresó al Acuerdo de París. Además, la nueva tendencia es a la descarbonización de la industria y eso nos pega muy fuerte en el mediano y largo plazo.

Es una realidad a la que debemos enfrentarnos y que nos obliga a cambiar las estrategias y a ver a la industria de una manera distinta. La pandemia llegó en un momento de cambio y lo que hizo fue darnos un golpe muy fuerte.

_¿Cómo afecta esta tormenta perfecta en Bolivia?
En el caso de la industria del gas, los contratos de venta de gas de Brasil y Argentina están ligados a precios internacionales y obviamente disminuyeron; además, estos dos países tienen sus recursos naturales y empiezan a desarrollarlos; y están consiguiendo energía más barata (LNG) que compite con el gas boliviano. A eso se suman las energías renovables que poco a poco van entrando.

En el gas boliviano, hay una disminución fuerte en los ingresos. Un problema que no está relacionado con la pandemia si no con el subsuelo, es que la producción de gas viene en franco declive desde 2015. Llegamos a una producción de 65 millones de metros cúbicos (MMm3/d) y ahora estamos en cerca de los 50 MMm3/d. 

Los grandes descubrimientos de fines de los 90 y 2000, San Antonio, San Alberto y Margarita, están en declive. Hemos bajado la oferta por el potencial de producción de gas. Otro problema es que no hubo descubrimientos lo suficientemente grandes para reemplazar los volúmenes de reservas y producción en el presente y futuro. Hay muchos factores que revisar para ver cuál es la razón de esa disminución de los descubrimientos. La realidad es esa.

En la industria del petróleo, la producción es mucho más pequeña, alrededor de los 4.000 barriles de petróleo diarios y proviene de campos muy maduros, que también fueron descubiertos hace varias décadas. El rol del petróleo es claro: el país busca disminuir importaciones de diésel y condensados para procesarlos en las refinerías y evitar un egreso de divisas. Esta industria es distinta a la del gas. La política del Gobierno ha sido generar incentivos a la producción del petróleo, pero no hay nuevas fuentes de producción.

_Pese al escenario, ¿es rentable seguir en Bolivia?
La situación de la rentabilidad de la producción de gas y petróleo ha ido empeorando con el tiempo debido a esa caída de ingresos. Eso es evidente. El segundo factor es que las condiciones actuales de inversión son distintas a las que teníamos hace años, justamente por esa diferencia de visiones estratégicas de mediano y largo plazo de los precios del petróleo.

En este momento, puedo responder que la producción que tiene el país en algunos casos es rentable y en otros no, eso depende de qué tipo de empresas estamos hablando. El gas de los grandes campos hasta que llega a un límite de producción es rentable, cuando pasa ese límite deja de ser rentable porque la carga fiscal es muy alta. En el petróleo, el tipo de contrato que tenemos para producción tiene una retribución más un incentivo que cubre las inversiones y los costos operativos; tiene una limitada rentabilidad por el tamaño de los campos.

_¿Necesitan más incentivos para invertir en exploración?
El incentivo puede ser lo que tenemos ahora, que es una cantidad de dólares que incentivan a la producción, pero puede haber otros incentivos que se podrían definir bajo alguna norma o regulación estatal. Está claro que un incentivo ayudará a que ese portafolio de inversiones que se tiene en Bolivia pueda elevar su rentabilidad. Si el decisor es una empresa internacional puede tener una rentabilidad que le permita competir dentro de sus portafolios.

_¿Algún incentivo que se da en otro lugar y que se pueda aplicar acá?
En mi experiencia profesional estuve en seis países y cada uno es diferente, en Bolivia tienen un incentivo directo que es muy poderoso y puede ayudar a cambiar la dinámica del sector.

Quizás lo que hay que ver es el detalle de cómo está funcionando y cómo se puede aplicar de una forma más global. No quiero entrar en la parte fiscal porque es muy complejo cambiar la Ley de Hidrocarburos, tema en el que no tenemos control y va a depender mucho de la forma en la que se quiere conducir el Gobierno.

_¿Tienen alguna propuesta para el Gobierno?
Ideas tenemos muchas, pero realmente depende de qué tipo de incentivo esté el Gobierno dispuesto a estudiar. Lo que hacemos es ofrecer nuestro know how, nuestro conocimiento para buscar cuál es el mejor mecanismo para incentivar a la industria, generar actividad y empleo. 

Doy un ejemplo: una torre de perforación de un pozo de gas, cada día genera mil empleos. Si se brindan los suficientes incentivos para que las empresas perforen pozos, ya sea de exploración, de desarrollo o de avanzada, es un beneficio directo para el empleo en Bolivia.

El impacto de la pandemia nos ha golpeado a todos. A nivel de empresas de servicios (hasta las de las comunidades indígenas) ha sido más fuerte aún porque ese recorte de inversiones y toda la complejidad del escenario ha provocado que muchas empresas cierren, otras están sin trabajo y con un riesgo de quiebra muy alto. La CBHE es un punto de contacto con el máximo compromiso para generar movimiento hacia una mejora de la industria. Esas nubes negras están ahí sobre nosotros. Queremos algún tipo de camino para incrementar actividad y generar recursos para el país.

_Para el 2021, ¿qué inversiones hay en agenda?
La exploración es una actividad de riesgo y de costos altos. La realidad es que de cada 10 pozos de perforación y exploración, uno es exitoso. Para que la empresa internacional o estatal, adquiera un riesgo del 10% de éxito, el premio tiene que ser lo suficientemente grande como para emprender; si agregamos perforar un pozo en la zona subandina estamos hablando de decenas de millones de dólares por cada uno.

La actividad en el 2021 entiendo que está muy golpeada por la pandemia, está reducida. A nivel de empresas privadas me parece que no hay inversiones de exploración, entiendo que en las compañías asociadas a YPFB hay uno o dos pozos de exploración. La actividad es baja debido a que estamos en una situación de crisis, hay poco dinero y mucha competencia por ese dinero.

Si comparamos, en 2015 había una competencia de proyectos de gas y petróleo dentro de las mismas compañías y en 2021 hay menos dinero y un competidor muy fuerte; la energía renovable.

Tenemos que ser muy atractivos y muy eficientes para lograr atraer esa inversión extranjera o local.

_La producción de biocombustibles y la tendencia hacia los autos eléctricos también están en Bolivia. ¿Van a afectar en el mediano o largo plazo?
A escala mundial esto está cambiando a una velocidad muy alta. Es una competencia directa a la industria petrolera. Tenemos que acostumbrarnos e incluir siempre en los análisis de riesgo el impacto de los coches eléctricos. El porcentaje aún es bajo, la relación de eléctricos versus fósiles es del 3% o 5% y se espera que para el 2030 sea del 30% y desde 2055 la proporción será un 55% de eléctricos.

Hablamos del medioambiente y se van a tener que cambiar las políticas de emisiones de CO2. En Europa están avanzados y reemplazando la generación a carbón y diésel. Luego se desplazará el gas para limpiar las emisiones.

_¿Las petroleras irán al negocio de energías renovables?
Naturalmente podríamos entrar en lo que es energía renovable. Puedo hablar por Repsol, Shell y Total que como empresas europeas, dentro del portafolio de inversiones y actividades que realizan, la porción relacionada a energía renovable va creciendo de forma sistemática. No nos sorprendamos que dentro de 10 o 15 años, la parte renovable sea el 40% o 50% del portafolio de inversiones de las empresas.

La perforación de un pozo en Bolivia, en Perú, Argentina o Indonesia compite con la compra de una hidroeléctrica, un parque eólico o de energía solar y la presión política y la presión de la industria y de los accionistas está llevando a cuidar el medioambiente.

_¿Y qué necesitarían para entrar en este negocio acá?
Sin ir a lo concreto, se necesita lo de siempre: seguridad jurídica, claridad, estabilidad contractual, y una buena perspectiva de riesgo-rentabilidad.

_¿Vale la pena seguir invirtiendo en gas en Bolivia?
Las decisiones de las compañías se toman con la visión de los precios dentro de 5 o 10 años. No es fácil, pero hay soluciones. Desde la CBHE lo que queremos transmitir es que estamos aquí para colaborar con el Gobierno, buscar medidas, normas o lo que corresponda para mejorar la posibilidad de inversión en la industria del petróleo y gas y lograr que ese dinero venga para exploración y para incrementar la producción de los campos en desarrollo.

Las cifras oficiales indican hasta 8 TCF de reservas probadas. Habrá gas, por lo menos para el mercado interno, hasta el 2050, pero el mundo será otra cosa.

Buscamos que ese declino que está en un 7% u 8% anual se reduzca a un 3% o 4% y esa diferencia nos ayude a buscar mercados e ingresos en el mediano plazo. Ya he tenido un acercamiento con las autoridades y hay una apertura clara hacia los temas en los que estamos alineados. Al final, para producir se necesita actividad y actividad es empleo.

_¿Cómo ve el rol de YPFB?
Es decisión estratégica del Gobierno. Quizá lo que necesitamos es que sea fuerte, ágil, que identifique dónde están los problemas.

Perfil

Alejandro Ponce Bueno, nació en Ecuador. Es Máster en Finanzas y cuenta con más de 20 años de experiencia en diversas áreas de la industria del petróleo y gas.

En el grupo Repsol ha desempeñado funciones en diferentes países como Ecuador, Venezuela, Emiratos Árabes Unidos, España, Perú y Bolivia.

Desde 2018 se desempeña como director del Grupo Repsol en Bolivia.

También es miembro del directorio de la empresa estatal YPFB Andina S.A. A fines del año pasado, asumió como presidente ejecutivo de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE) que reúne a las empresas petroleras del país.

(El Deber)

Por Taxi Noticias

Diseñador y Administrador de Noticias en la Web

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