Algunas familias hace meses y otras hace solo días enfrentaron el luto por un familiar médico que no logró vencer al coronavirus. Apagaron sus vidas en la lucha en primera línea atendiendo a cientos de pacientes y ahora sus seres queridos peregrinan en busca de recursos para cubrir las deudas, porque la burocracia impide el cobro del seguro de vida que el Gobierno prometió para ese sector.

Con dolor a cuestas buscan la forma de conseguir dinero para pagar elevadas deudas y denuncian que la indemnización de Bs 100.000 no se hace efectiva.

Los testimonios reflejan esta realidad. Los familiares del médico Víctor Elías Yucra y de la enfermera y Asteria Aguilar que fallecieron en Oruro en los últimos días y dejaron a tres huérfanos, aseguran que quedaron con una altísima deuda que los agobia y les impide soñar un mejor futuro.

La hija mayor de esta pareja, Alejandra, cuenta que sus padres tuvieron que ingresar a una clínica el 29 de diciembre porque no encontraron espacio en la seguridad social. Estuvieron internados en terapia durante 11 días, pero no resistieron.

Alejandra recuerda que cada día gastaban entre Bs 4.000 a 5.000 en medicamentos, por lo que rápidamente se acabaron sus ahorros y acudieron a la ayuda de familiares y colegas. Además, realizaron rifas y kermés.

En el mismo día, solo con diferencia de horas, Alejandra perdió a sus padres. “Nos quedamos huérfanos de padre y madre y con una cuenta que asciende a Bs 265.000”, cuenta con la voz entrecortada.

Lo único que tenemos es un techo propio, pero pueden embargarnos. Imagínense, qué vamos a hacer con mis dos hermanos. La desesperación es inmensa para pagar semejante deuda”, agrega.

Otro drama vive la familia de Ana María Anibarro. Ella es cuñada del médico Miguel Ángel Cayo que falleció el año pasado, dejando dos menores en la orfandad. “En Yacuiba no había donde internar a mi cuñado. Lo trasladaron a Santa Cruz, a los dos días falleció y ese mismo día lo incineraron. Mi hermana (Genoveva) lo despidió vivo y solo volvió a ver sus cenizas. Fue un dolor emocional y sicológico terrible. Ella igual estaba enferma de coronavirus y enfrentó todo eso”, manifestó.

Pasaron más de seis meses y la familia aún no tiene un sustento asegurado y tiene deudas que pagar por la atención de Cayo. Lamentan que tampoco logran cobrar el seguro de vida comprometido por el Estado al personal de primera línea.

Otro sufrimiento es el Claudia, que perdió a su padre, el médico Víctor Guillermo Tejerina. Entre lágrimas lamenta que los años de ejercicio profesional y docencia no le aseguraron un espacio en el sistema público cuando enfermó de Covid. Él se contagió en la primera ola, cuando se saturaron los hospitales y se triplicaron los precios de los medicamentos.

“Tengo tantas facturas de todo lo que gastamos. Es increíble cómo la gente puede lucrar en medio de tanto sufrimiento. Si yo hubiera tenido que vender la casa o algo más lo hacía, para salvar a mi padre. Los precios de todo eran escandalosos, teníamos ahorros, todo lo gastamos y no alcanzó”, cuenta.

Pasaron cinco meses y Claudia recuerda esos momentos como un tormento, porque su padre estuvo dos semanas en su casa sin poder encontrar espacio para internarse, hasta que por ayuda de sus colegas pudo entrar a un centro privado, donde los médicos no cobraron honorarios, pero los gastos de la clínica ascendieron a Bs 200.000.

Los médicos se organizaron para cuidarse entre ellos porque lastimosamente el Estado los deja sin ninguna ayuda”, sostuvo.

Tejerina cuenta que ya lograron cubrir sus deudas con distintas actividades solidarias.

Otro caso es el de Paola, hija de uno de los neumólogos más reconocidos de La Paz, José Urizacari, quien pese a tener edad para jubilarse estuvo en primera línea atendiendo en el hospital del Toráx. Sin embargo, su predisposición para ayudar tampoco no le aseguró un mejor trato al enfermar.

Paola cuenta que su padre estuvo en terapia un mes y atravesó la falta de oxígeno por los bloqueos del año pasado, lo que obligó a que lo trasladen de hospital. Falleció el 31 de agosto de 2020.

“Por mi padre muchos de sus amigos médicos se movilizaron. Varios nos ayudaron a conseguir las medicinas, aunque sea en muestras médicas”, recuerda.

Otro caso es el de la familia de Omar Lizarazú, un destacado médico en Santa Cruz que falleció luego de estar semanas en terapia intensiva. Además, de afrontar la pérdida, la familia aún debe buscar la forma de pagar la deuda por la atención hospitalaria.

Su sobrina, Silvia Lizarazú, comentó que cuando su tío enfermó no había espacio en la clínica en la que trabajaba ni en el seguro de salud, por lo que fue internado en otra clínica privada y ahora buscan la forma de pagar esos gastos.

“Los colegas y amigos organizaron rifas y venta de comida para ayudar a pagar los gastos”, señaló.

La doctora Ingrid Prest agrega que, en la primera ola, la familia del doctor Óscar Espinoza quedó con una deuda altísima, que se logró cancelar porque hicieron rifas y se vendió un terreno.

Prest forma parte del Movimiento Batas Blancas que intenta ayudar a médicos y a sus familias, pero la necesidad es tan grande que no dan abasto, por lo que piden ayuda a la población.

“Muchas familias han soportado en silencio no solo el dolor sino también los altos gastos económicos, deudas imposibles de pagar”, lamenta.

Sin indemnización

Muchos familiares de médicos fallecidos de todo el país peregrinan, sin éxito, intentando cobrar la indemnización comprometida por el Gobierno.

Los familiares del médico Miguel Ángel Cayo, cuentan que van de un lado a otro para los trámites y ya han pasado seis meses y aún no logran que se haga efectivo.

Justo esta semana, Ana María Anibarro, cuñada del fallecido viajó a La Paz para ayudar en los trámites a su hermana y comentó que en una reunión de familiares afectadas supo que son más de 200 familias que no lograron cobrar el seguro de vida.

Tengo una infinidad de cartas presentadas para el trámite en distintos lados. Cada día aumentan los médicos fallecidos y no los indemnizan. Hasta a los Policías fallecidos ya les pagaron, pero a los médicos que literalmente están dando su vida como soldados sin armas, el Gobierno no los apoya”, expresó.

La hija del médico Urizacari también cuenta que pasaron por un calvario en el intento de cobrar la indemnización, presentaron documentos en tres gestiones distintas del Ministerio de Salud y no lograron tener éxito.

Explicó que uno de los primeros requisitos es reportar el fallecimiento del personal de salud y luego le asignan un código de guía para el trámite, a continuación, les remiten los requisitos complementarios. Ellos siguieron todos los pasos, pero no lograron hacer efectivo este beneficio.

“Mandamos una carta tras otra y solo logramos llegar hasta el Viceministerio de Seguros de Salud. Ahí se quedó. Hasta ahora no recibimos atención de ninguna de las gestiones, esto no es un tema político, ya hicimos la representación en distintos gobiernos desde el año pasado”, protestó.

Por su parte, los familiares del médico Tejerina, señaló que después de peregrinar por meses para tramitar la indemnización su familia desistieron de cobrarla.

Por último, los hijos de los esposos Yucra Aguilar señalaron que lo primero que hicieron fue una representación en la seguridad social a la que estaban afiliados sus padres, pero hasta ahora no tienen respuestas.

Además, lamentan que ninguna autoridad se comunicó con ellos para explicarles el trámite, pese a que su caso es público.

El ejecutivo de la Federación de Sindicatos Médicos y Ramas Afines (Fesirmes) La Paz, Fernando Romero, dijo que la demora se debe a que el Gobierno nacional no cumplió con el pago de la prima, es decir, el monto que debe pagarle a la aseguradora, por lo que hicieron una representación y esperan una respuesta hasta la próxima semana.

“La indemnización, pese a ser muy poca, sigue vigente y no se cumple. Hasta la próxima semana el Ministerio de Salud se comprometió a responder qué van a hacer para honrar el compromiso que tienen. Estamos esperando las respuestas”, sostuvo.

Agregó que desde la primera ola “muchos médicos tuvieron que buscar espacios en clínicas privadas porque la seguridad social estaba colapsada y cuando fallecieron sus familiares tuvieron que empeñar sus bienes para pagar o hacer plan de pagos”.

Dijo que tiene conocimiento de deudas que alcanzaron a los 30.000 dólares, por pacientes que estuvieron varios días en terapia.

Decesos de médicos en esta ola

Prest, parte del Movimiento Batas Blancas, detalla que, desde mayo hasta finales de noviembre de 2020, es decir, en siete meses el sector salud contabilizó alrededor de 150 profesionales fallecidos en el país, entre médicos y enfermeras; mientras que en esta segunda ola, en solo 45 días, se contabiliza 70 profesionales fallecidos, de los cuales el 90% fue debido a coronavirus y sus complicaciones.

Las familias buscan acogerse al beneficio que el Gobierno decretó en 2020 para el cobro de un seguro de vida de Bs 100.000 para los profesionales y trabajadores en salud, que estaban en primera línea de atención.

Además, el sector salud se encuentra movilizado exigiendo mejores condiciones. En Santa Cruz, cumplirán un paro de 48 horas la próxima semana pidiendo que el municipio decrete una cuarentena rígida para frenar el contagio. Desde la Alcaldía descartan esta demanda de los profesionales.

Por: El Deber

Por Condori Luis Pedro

Diseñador y Administrador de Noticias en la Web

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