La FWC capturó una serie de peces para su posterior investigación, mediante toma de muestras de tejido o de otolitos, o bien determinando su sexo. Sin embargo, en la mesa de laboratorio, uno de sus miembros notó «algo fuera de lo común».

De repente, detectaron un movimiento proveniente del estómago de uno de los ejemplares. Procedieron entonces a abrir el pez y descubrieron algo inesperado: una pequeña tortuga viva que se había tragado entera una lubina negra (largermouth bass).

Al parecer, no es habitual encontrar a ese reptil marino en el estómago de las lubinas. En este caso los biólogos llegaron a tiempo para salvar a la tortuga, que fue devuelta a su hábitat sano y salvo.

Por Condori Luis Pedro

Diseñador y Administrador de Noticias en la Web

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