Leonel Rivera, legendario exjefe del cartel hondureño Los Cachiros, comenzó a testificar este miércoles en un juicio por narcotráfico en Nueva York que salpica al presidente de Honduras, acusado por fiscales estadounidenses de ayudar a traficar toneladas de cocaína a este país.

Rivera, que colaboró dos años con la agencia antidroga estadounidense (DEA) hasta entregarse a las autoridades de Estados Unidos en 2015, apareció en la corte vestido con un traje de presidiario amarillo, mascarilla blanca y los pies encadenados.

Contó al jurado que asesinó a 78 personas y que trabajó de 2011 a 2013 con el acusado, el presunto narcotraficante Geovanny Fuentes, hasta que se pelearon y éste intentó matarlo.

«El acusado quería trabajar conmigo custodiando cargas de cocaína, transportándola (…) y dándole custodia, dándole seguridad», dijo Rivera, quien enfrenta una pena de cadena perpetua más 30 años de cárcel pero espera que ésta sea reducida a cambio de su testimonio.

Los fiscales de la corte del distrito sur de Nueva York aseguran que Fuentes y el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, eran socios y «planificaron enviar tanta cocaína a Estados Unidos como pudieran». Hernández niega tajantemente las acusaciones y aunque es señalado como co-conspirador no ha sido inculpado.

«Cómo creer testimonios falsos que yo hacía tratos con los narcos, cuando es hecho comprobado que Los Cachiros buscaron un trato con USA por lo imposible de los criminales de hacer un trato conmigo. Van a morir en una cárcel extranjera, si no les funciona la Llave Mágica» de una reducción de la pena, tuiteó el presidente este miércoles.

– «Querían matarme» –

Rivera contó que se reunió con Fuentes por primera vez en una gasolinera de su propiedad en Honduras, y que éste le aseguró que tenía buenos contactos con la policía militar y la policía preventiva.

Rivera dijo que asesinó al socio de Fuentes, Melvin «Metro» Sandres. «¿Por qué?», preguntó el fiscal Michael Lockard. «Porque el acusado y su compañero querían matarme a mí y a mi hermano» Javier Rivera, respondió el testigo cooperante.

Rivera también dijo que el acusado torturó y mató a un lanchero que debía dinero al líder de Los Cachiros para ganar su confianza y obtener trabajo con el cartel.

Según Rivera, Fuentes le contó «que lo había torturado, que le había cortado los dedos, le había golpeado en su cara y que de último le había pegado dos tiros de gracia en la cabeza».

El capo relató asimismo que a su pedido, Fuentes recibió tres cargamentos de unos 500 kg de cocaína cada uno que llegaron por avión desde Venezuela y Colombia, y luego transportó la carga hasta la frontera con Guatemala, con ayuda de custodias armados hasta los dientes, donde fue entregada al cartel de los hermanos Valle.

Rivera ha sido testigo cooperante del gobierno estadounidense en otros grandes juicios por tráfico de drogas en Nueva York, incluidos el del hermano del presidente de Honduras, Tony Hernández, hallado culpable en octubre de 2019, y cuya sentencia está prevista para el 23 de marzo.

También participó en el juicio de Fabio Lobo, hijo del expresidente hondureño Porfirio Lobo (2010-2014) y condenado a 24 años de cárcel por narcotráfico en 2017.

Por Taxi Noticias

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