El pedido del expresidente Evo Morales de promover una “purga” de dirigentes en su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS), y de “viceministros” del gobierno de Luis Arce, chocó con una división al interior de las organizaciones sociales, en la antesala de un eventual cambio de ministros y otras altas autoridades del Estado.

“Eso no es lo grave (el pedido de purga); lo más terrible son los tres enemigos a los que nos enfrentamos: la corrupción, el fraccionamiento o la división”, apuntó el exministro Carlos Romero, quien respaldó la idea de Morales de hacer “una depuración o una purga” con “mano dura”, pero desde la perspectiva de enfrentar la lucha contra la corrupción.

La exautoridad consideró que la división interna surge, precisamente, por efecto de “visiones corporativas” y avales para altos cargos. Consideró que “resulta inaceptable los votos resolutivos para imponer” al gobierno a personas que, incluso, son ajenos al gobierno y la estructura del MAS.

En una entrevista con la radio Kawsachun Coca, Morales afirmó el domingo que la purga debe llegar a los viceministros que no tienen relación con su partido. Romero afirmó ayer que se dieron avales a personas que pudieron haber sido “protegidas” por Arturo Murillo, el exministro de Gobierno de Jeanine Áñez, actualmente requerido por la justicia.

“Hay el aval del Bloque Oriente, firmado por los dirigentes, por este señor Rolando Cuéllar (MAS), que le gusta la televisión (…). Es muy grave que algunos dirigentes estén recibiendo financiamiento para poner a otras personas en altos cargos público”, manifestó.

“Hay demasiada corrupción en los ministerios, aún no esta saliendo a la luz la corrupción transversal que existe”, remató.

La respuesta de Cuéllar fue dura. “Romero va a tener que retractarse; no es posible que hable sin pruebas. No vamos a permitir que un sapo, un traidor y un cobarde denigre mi gestión y a mi persona”, afirmó Cuéllar a los periodistas, pero admitió haber respaldado a Mario Cronenbold, el excandidato del MAS para la gobernación de Santa Cruz, para los ministerios de Obras Públicas y de Gobierno. 

En varias ocasiones, Cuéllar exigió “renovación” en el MAS y demandó el cambio de Édgar Montaño y Eduardo del Castillo, en esas carteras de Estado.

Cuoteos

En la entrevista con la radio cocalera, Evo Morales reconoció que existe “un cuoteo” de las organizaciones al interior del gobierno de Luis Arce, pero rechazó los pedidos de renovación, porque, en su criterio, existen fuerzas de oposición que operan en la administración del Estado que comenzó en noviembre del año pasado.

El reclamo de Morales se dio pocos días después del escándalo que estalló en el Ministerio de Desarrollo Rural, donde Edwin Characayo, quien fue titular de esa entidad, fue sorprendido por la policía recibiendo una coima para el saneamiento de una propiedad cruceña de San Ramón.

Characayo llegó al cargo en representación de las Comunidades Interculturales de Santa Cruz y tras ser destituido, los dirigentes de San Julián reclamaron el espacio, así como otros cargos regionales en retribución al caudal electoral que obtuvo el MAS en esa región.

El dirigente de San Julián Isidro Pacsi afirmó que su sector espera una “información directa” del gobierno sobre este caso y demandó la presencia del ministro Del Castillo en esa región del país.

Hasta el momento surgieron tres nombres para reemplazar a Characayo en Desarrollo Rural: Adriana Salvatierra, Mario Cronenbold y Franklin Flores, todos candidatos perdedores de las elecciones subnacionales en Santa Cruz y La Paz, respectivamente.

Además, el expresentador de noticias Pedro García, quien también apostó por la gobernación cruceña en la pugna previa al interior del MAS, logró el aval de la poderosa Confederación Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb) para ser parte del Viceministerio de Comunicación. En sus declaraciones públicas dijo que su designación quedaba en manos del presidente Luis Arce.

Renovación

Además de la corrupción que afecta a las organizaciones sociales afines al MAS, también sobresale el aspecto generacional. El exdirigente de los Interculturales y actual presidente de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), Henry Nina, desveló que existe una pelea generacional, tanto en las organizaciones sociales como en el gobierno.

“La lucha ahora es, hay que ser sincero, (entre) los antiguos y los nuevos”, afirmó Nina tras reclamar el espacio que tiene su organización al interior del partido.

En El Alto, donde Eva Copa le ganó al MAS con el 68% de los votos, también existe el debate generacional. Los pedidos de “purga” planteados por Morales ya no calan por la ruptura de su partido con casi todas las organizaciones de base de esa ciudad, un antiguo bastión del partido gobernante.

David Apaza, quien fue parte de la directiva del MAS en El Alto, considera que una de las principales causas de división en el partido es el aspecto generacional, pues existen dirigentes que no permiten el surgimiento de nuevos cuadros en ese frente.

De hecho, Eva Copa, que ahora es la alcaldesa electa de El Alto, ha sostenido en varias ocasiones que un grupo de “intocables” le cerró el paso en su aspiración a ser candidata por el MAS en esa ciudad.

El presidente de Diputados, Freddy Mamani, quien participó ayer en un acto formal en el Colegio Militar, negó que exista división en el MAS y, en ese escenario, se cuadró frente a la postura del jefe del partido, pues indicó que se trata de aplicar medidas disciplinarias para corregir.

“No conocemos quiénes se estarían convirtiendo en contra de nuestro líder, quien es reconocido a nivel nacional e internacional. Para nosotros no está en discusión el liderazgo de nuestro hermano Evo Morales, así se ha expresado en los diferentes momentos”, declaró Mamani a los periodistas.

En la organización de mujeres campesinas Bartolina Sisa, una de las organizaciones que apoyan al MAS, también existe un debate intenso respecto al futuro del partido y la postura que asumió Evo Morales de depurar dirigentes

“Estamos en un proceso de evaluación, pero no estamos todas, yo soy parte de la directiva del MAS y no nos han informado”, afirmó Segundina Flores, quien estuvo al mando de las Bartolinas durante el 2020, el año en el que Morales estuvo refugiado fuera del país.

La dirigenta pidió que este proceso de evaluación debe ser “con las bases” y no solamente entre los altos dirigentes de su partido.

Congreso

El MAS fue derrotado en los comicios de segunda vuelta que tuvieron lugar en Chuquisaca, La Paz, Pando y Tarija. Tras esos resultados, Morales anunció desde su bastión político del Trópico de Cochabamba una “evaluación urgente” que involucró al presidente Luis Arce y David Choquehuanca. 

De hecho, el jefe del partido se reunió el fin de semana con los dignatarios de Estado y el estado mayor del partido azul.

Arce ni Choquehuanca exteriorizaron hasta ayer un comentario respecto a esa reunión que, según dijo el propio Morales, se extendió por espacio de nueve horas.

Los que sí se expresaron ayer fueron legisladores del MAS, quienes anticipan un congreso nacional en el que se van a cristalizar las decisiones. El diputado Renán Cabezas afirmó que existen reglamentos que se aplicarán para viabilizar la anunciada “purga”.

“Hay una comisión orgánica y otra disciplinaria que llevara todos los casos al congreso que asumirá las decisiones”, señaló.

El diputado Juanito Angulo (MAS) anticipó que “nuevos o antiguos” funcionarios serán sometidos a esta evaluación en ampliados departamentales, que serán previos a un encuentro nacional que podría realizarse en el Trópico de Cochabamba, donde está el sector más fiel a Morales.

El politólogo Marcelo Arequipa consideró ayer que la “disciplina partidaria que pide Evo es en realidad una disciplina entorno a él”, para reposicionarse en el partido.

Por Condori Luis Pedro

Diseñador y Administrador de Noticias en la Web

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