Washington y Jerusalén |

El presidente de EEUU, Joe Biden, dijo ayer al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que es partidario de un alto el fuego en los sangrientos intercambios entre israelíes y palestinos, pero se abstuvo de exigir abiertamente una tregua. 

En la llamada telefónica con el primer ministro israelí, «el presidente expresó su apoyo a un cese al fuego y discutió el compromiso de EEUU con Egipto y otros socios hacia ese fin», dijo la Casa Blanca.

Biden se ha resistido hasta ahora a unirse a otros líderes mundiales y a gran parte de su propio partido demócrata para pedir un alto el fuego inmediato en Israel. 

En un comunicado, la Casa Blanca dijo que el mandatario reiteró lo que ha sido su principal mensaje hasta ahora: «su firme apoyo al derecho de Israel a defenderse de los ataques indiscriminados con cohetes». 

El presidente estadounidense «animó a Israel a hacer todos los esfuerzos posibles para garantizar la protección de los civiles inocentes», según el comunicado. 

La Casa Blanca ha evitado, sin embargo, condenar cualquier aspecto de los ataques militares israelíes en curso, afirmando que el estrecho aliado de EEUU está en su derecho de responder por la fuerza a los disparos de cohetes del movimiento palestino Hamás, que gobierna en la Franja de Gaza. 

Algunos funcionarios estadounidenses han sugerido que en privado se transmiten opiniones más críticas al respecto. 

La portavoz insistió en que Washington usará una «diplomacia discreta e intensa entre bastidores» para frenar la escalada bélica, que ya se ha cobrado las vidas de 10 israelíes y 200 palestinos, entre ellos 42 civiles que murieron el domingo en el ataque israelí más letal hasta ahora.

Los comentarios de Psaki se producen en un momento en que el Partido Demócrata está presionando a Biden para que juegue un papel más activo en la crisis y pida un alto el fuego.

En concreto, 28 senadores progresistas, liderados por uno de los representantes de Georgia, Jon Ossoff, publicaron el domingo por la noche un comunicado en el que pidieron un alto al fuego «inmediato» para evitar una mayor escalada de la violencia y la pérdida de más vidas.

Además, el senador progresista Bernie Sanders ha urgido a Biden a reconsiderar los 4.000 millones de dólares en ayuda militar que cada año EEUU otorga a Israel, porque considera que esa asistencia no debe usarse para «violar derechos humanos», como a su juicio está ocurriendo en Gaza.

Entretanto, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, una de las estrellas emergentes del Partido Demócrata, acusó el sábado a Israel de haber instaurado el «apartheid».

El dirigente israelí se comprometió en las últimas horas a compartir con EEUU toda información disponible sobre el bombardeo de este sábado contra el edificio en Gaza donde tenían sus oficinas la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP) y la cadena de televisión catarí Al Jazeera.

La razón del ataque, según Israel, fue que el grupo islamista palestino Hamás (que gobierna de facto en Gaza desde 2007) empleaba el inmueble como oficina de inteligencia y para el desarrollo de armamento, algo que ha puesto en duda AP.

Preguntada sobre ello, Psaki rechazó detallar si Biden ha tenido acceso a informes de inteligencia israelíes que respalden la alegación israelí de que Hamás operaba en el edificio.

La AP, por su parte, ha pedido una investigación independiente sobre el bombardeo israelí.

Gaza sufre ataque letal

Palabras y bombas. Gestiones y proyectiles. Amenazas y muertos. Así avanza la escalada entre Israel y Hamás que ayer cumplió una semana. Aunque las declaraciones oficiales siguen transmitiendo promesas de seguir atacando y lo cumplen, se cuece entre bambalinas la receta -no exenta de obstáculos, sirenas y ambulancias- para sellar el enfrentamiento armado más amplio desde 2014.

Ayer, el jefe del brazo armado de Yihad Islámica en la zona norte de la Franja de Gaza, Hassam Abu Harbid, murió en un ataque aéreo, según afirmó el ejército israelí tras las informaciones no oficiales que salían al respecto desde Gaza. Se trataba de uno de los principales responsables en el terreno de esta milicia tras el «asesinato selectivo» israelí de su antecesor Baha Abu al-Ata en noviembre del 2019.

Desde el inicio de la escalada el pasado lunes, más de 180 palestinos, entre ellos 55 niños, han muerto según el ministerio de Sanidad del enclave controlado por Hamas mientras en Israel el balance mortal es 10, entre ellos dos menores. Mientras los palestinos acusan a Israel de «masacre» y diversas ONG locales e internacionales denuncian el número de víctimas civiles, el Ejército afirma que murieron «más de 130 terroristas».

Por Taxi Noticias

Diseñador y Administrador de Noticias en la Web

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