• Claudio Orrego festeja la victoria, el domingo 13 de junio. | AFP
  • El Gobernador Regional en su juventud, en la comuna de Peñalolén, Chile. | AFP

Algunos lo ven como un político “de la vieja escuela”, otros como una opción de centro y dialogante. El demócrata-cristiano Claudio Orrego, el primer gobernador electo de Santiago de Chile, dijo en una entrevista con Efe que enfrenta su cargo con un reto principal: “serenar” un escenario político altamente polarizado.

Con un mensaje de unidad, que apela a “todos los colores políticos” —algo poco frecuente en Chile desde la crisis social de 2019—, Orrego se convirtió este domingo en uno de los pocos rostros centristas que logra calar en Chile, donde, según las encuestas, la ultraderecha y el comunismo cada vez tienen más adhesión.

Ampliamente apoyado en las zonas rurales y los barrios más ricos, el gobernador arrebató, el domingo 13, la capital a una candidata de la izquierda más radical, dando aliento a la Democracia Cristiana y a una coalición de partidos de la izquierda más tradicional que lideró la transición (1990) pero que llevaba años de capa caída.

—La centroizquierda fue la gran ganadora de las elecciones regionales, se llevó 10 de las 16 gobernaciones, incluida la capital. ¿Es una señal de que la gente se ha cansado de la polarización política de los últimos meses?

—Es evidente que después de tres años muy difíciles de crisis social y pandemia, la sed de cambios sigue siendo importante; sin embargo, creo que este triunfo es una señal política de que la gente quiere un cambio con diálogo, con un buen trato democrático y con gobernabilidad.

—Más allá de las regiones, ¿cree que Chile necesita una fuerza de centro para gobernar el país?

—A Chile le viene bien que haya una centroizquierda, un sector que representa una fuerza de cambio serena. El bien común requiere no estar dividido entre buenos y malos, entre la extrema izquierda y la extrema derecha, sino que haya algo intermedio que canalice y serene esa sed de cambios sociales.

—Sin embargo la centroizquierda estuvo cerca de dividirse de cara a la carrera presidencial. ¿Está preparada ahora para asumir ese reto?

—La ciudadanía nos ha dado una nueva oportunidad, un voto de confianza y espero que los dirigentes de centroizquierda estén a la altura y que tengamos una única candidatura presidencial antes de fin de año.

—¿Cree que ha llegado el momento de tender puentes en política?

—Chile va a quedar muy malherido después de la pandemia. Tendremos que hacer un esfuerzo para levantarnos y eso supone un liderazgo inclusivo. Los dramas de la capital como el empleo, el tema medioambiental, o el creciente narcotráfico no tienen color político.

Desde una postura de cambio social, tenemos que tender puentes. Aquí ningún liderazgo individual da el ancho para la tarea que tenemos por delante como país, entre ellas redactar una nueva Constitución. O nos ponemos en clave de diálogo y convergencia o vamos a salir peor parados.

—Lleva en política más de 20 años, ha sido intendente, alcalde, ministro y precandidato presidencial. Una de las principales críticas que recibe es que pertenece a la “vieja política” que se rechazó durante la crisis social de 2019. ¿Cómo responde a esto?

—Se ha intentado hacer una suerte de cribaje de los últimos 30 años, de cómo echarnos a todos. Ese lenguaje es muy violento, casi de guerra, de aplastarnos y darnos la última estocada. Nosotros lo hemos reemplazado por un lenguaje de construir, de mirar hacia el futuro.

ORREGO, ELEGIDO MEDIANTE UNA VOTACIÓN POPULAR

REDACCIÓN CENTRAL

Recordemos que la elección de los gobernadores regionales chilenos se realizó en 13 de las 16 regionales del país trasandino, y este sufragio era considerado único en la historia, ya que por primera vez no será un puesto elegido a dedo por el Presidente de la República, sino que mediante votación popular.

El gobernador regional es un cargo creado recientemente y tendrá la misión de desarrollar planes de desarrollo, manejar presupuestos y coordinar los servicios públicos. En resumidas cuentas, los gobernadores regionales tendrán como función principal ser jefes de servicio del Gobierno regional.

Para los analistas, la elección de Orrego podría definir, en cierta manera, el proceso de la elección presidencial que se desarrollará en noviembre de este año en Chile.

Desde el próximo 14 de julio, Orrego asumirá la gobernanza regional para más de un tercio de la población de Chile que vive en la Región Metropolitana, lo que podría mover el timón político a favor de un candidato presidencial más moderado, y que sea representante del eje tradicional de la izquierda.

Todo esto para mantener lejos las pretensiones del Frente Amplio y del Partido Comunista de llegar a La Moneda.

Por Jesus

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