Un Israel polarizado ha iniciado un nuevo ciclo en su historia el pasado 6 de junio, tras la ascensión a la presidencia del ultranacionalista Naftali Bennett, poniendo fin a 12 años consecutivos de Benjamin Netanyahu en el poder.

La Tierra Santa es una nación donde las tendencias políticas se han convertido en una norma debido al entorno considerablemente estratificado del régimen constituyente, con frecuencia acondicionando variados convenios de repartos del poder; no obstante, la coalición del actual gobierno se erige como una de las más extensas instituidas hasta la fecha.

Las fuerzas políticas heterogéneas que integran el gobierno número 36 de Israel se acoplaron con el objetivo de asumir el poder y acabar con el ciclo de Netanyahu.

Según el nuevo acuerdo de coalición entre ocho partidos israelitas, Bennett tendrá el bastón de mando como nuevo primer ministro durante dos años, después el político de centro, Yair Lapid, tomará la posta. Sin embargo, Netanyahu prometió trabajar para derrocar al nuevo gobierno.

Cabe señalar que Bennett dirigirá a Israel con la base parlamentaria más débil para un primer ministro en la historia, con tan sólo seis diputados (de los 120 de la Knéset) de su partido de derecha radical Yamina.

El nuevo gobierno tendrá que afrontar espinosos desafíos diplomáticos, económicos y de seguridad. Recuperar o no el inexistente proceso de paz con los palestinos, el mantenimiento de la tregua con Hamás en Gaza, el posible regreso de Estados Unidos al pacto nuclear con Irán, la relación con la administración de Joe Biden, la investigación por crímenes de guerra de la Corte Penal Internacional, son algunos de los retos del Gobierno que lidera Bennett.

El primer ministro israelí señaló que todas las partes tendrán que buscar compromisos para afrontar la primera prioridad: recuperar la economía tras la pandemia.

La coalición

Yesh Atid (Hay futuro): La formación de Lapid está considerada centrista y durante un tiempo cooperó con el partido de Benny Gantz. Tiene 17 escaños en la Knéset.

Yamina (Hacia la derecha): Con sólo siete escaños, el partido ultranacionalista y religioso de Neftalí Bennet representa a los colonos judíos en Cisjordania.

Kahol Lavan (Azul y Blanco): Ocho escaños. El nombre de la formación de Benny Gantz hace referencia a los colores de la bandera de Israel.

Israel Beitenu (Israel Nuestro Hogar): Siete escaños. Dirigido por el exministro de Defensa Avigdor Lieberman, exministro de Defensa de Netanyahu y considerado un halcón de la política israelí.

Tikvah Hadasha (Nueva Esperanza): Seis escaños. Partido derechista encabezado por el exministro de Educación Gideon Saar, es una excisión del Likud. Tiene un acuerdo con Yamina para sumar sus votos.

Meretz : Su nombre puede traducirse como “Fuerza” o “Energía”. Tiene 6 escaños. Laica, izquierdista y pacifista, esta formación ha sido tradicionalmente la más inclinada a pactar con los palestinos, paralizar los asentamientos en Cisjordania y reconocer un estado junto a Israel.

Raam (Lista Árabe Unida): Cuatro diputados. La gran novedad del ejecutivo es la entrada de un partido árabe, en este caso además islamista. Su líder, Mansur Abbas, ha negociado hasta el final y en unas circunstancias muy difíciles, condicionadas por los bombardeos sobre Gaza y las inusuales protestas y enfrentamientos en las ciudades mixtas (con importante presencia árabe).

Por Jesus

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