El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en su Informe regional sobre Desarrollo Humano 2021, da cuenta que la pandemia del coronavirus (Covid-19) ha profundizado las brechas tanto económica como educativa y socialmente en América Latina y el Caribe.

En su informe regional, el organismo revela que la pobreza y vulnerabilidad que caracterizaba a la región quedó en evidencia como nunca durante la emergencia sanitaria porque los más pobres han sido los más afectados, al igual que las comunidades más vulnerables.

En el documento publicado este martes, se hace manifiesta una «trampa» entre la desigualdad y el bajo crecimiento de la región de América Latina y el Caribe, condicionada por tres elementos: la concentración del poder, la violencia y las políticas de protección social ineficientes.

La pandemia está exponiendo las grandes desigualdades económicas, las cuales hacen que sean las personas vulnerables quienes sufran con mayor afectación las consecuencias de la crisis. Al mismo tiempo, las desigualdades sociales, políticas y económicas amplificaron los efectos de la crisis sanitaria. También se ha aumentado significativamente el desempleo mundial y recortado los ingresos de los trabajadores.

De acuerdo al estudio, la pandemia también ha agravado la situación de las mujeres y las niñas poniendo en riesgo los avances que se han conseguido en materia de igualdad de género y derechos de las mujeres durante las últimas décadas.

Las personas LGBTI continúan sufriendo discriminación y son víctimas de violencia más frecuentes que personas de otros grupos. Las minorías étnicas siguen rezagadas en el acceso a servicios básicos, incluida la atención en salud y la educación.

Uno de los aspectos que más preocupa es el impacto desigual de la pandemia en el ámbito educativo, ya que los estudiantes debido a los cambios hacia métodos remotos de enseñanza y aprendizaje se han visto afectados por las disparidades en el acceso a herramientas tecnológicas y académicas en los hogares, así como en el apoyo al aprendizaje por parte de las madres y padres.

Antes de la pandemia del Covid-19, América Latina ya era considerada la región con menor «movilidad intergeneracional educativa».

El desigual acceso a herramientas y apoyo para el aprendizaje en el hogar hace a los estudiantes pobres más vulnerables a quedarse atrás, señala el informe, que además expone que la crisis sanitaria ha pesado más sobre los que ya se habían quedado atrás, profundizando aún más las desigualdades sobre los ingresos de los hogares hasta una incidencia cada vez mayor de violencia doméstica.

La región alberga solo al 9% de la población, pero representa el 34% de las muertes violentas, pese a los esfuerzos para erradicar la violencia, las desigualdades en el poder, el estatus social y los ingresos hacen que las mujeres y las minorías étnicas y de género sean vulnerables a la violencia.

Las mujeres, niños y personas de la tercera edad son las que están sufriendo el impacto de las restricciones y cuarentena por el Covid-19, lo que se ha convertido en un tema de preocupación y alarma, dice el estudio. Al mismo tiempo, se están produciendo recortes y cierres en los servicios de apoyo a las mujeres en situación de riesgo.

El PNUD afirma que a lo largo de 2020 y 2021, América Latina y el Caribe se convirtieron en un epicentro del Covid-19; a pesar de la acción rápida y medidas de confinamiento estrictas, los países sufrieron una carga desproporcionada de casos y muertes, lo cual trajo consigo múltiples crisis económicas y sociales, incluida una economía en contracción con un espacio fiscal limitado, junto con el aumento de la pobreza y el hambre.

Remarca que la alta desigualdad y crecimiento limitado puede generar un equilibrio frágil, porque «los gobiernos no consiguen satisfacer sus necesidades fiscales ni los ciudadanos sus aspiraciones de alcanzar una vida que tengan razones para valorar».

Por Jesus

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