El pasado lunes, el vicecanciller Freddy Mamani informó que Bolivia pedirá el alivio o la suspensión temporal de la deuda externa para los países en desarrollo en las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En opinión del economista José Gabriel Espinoza este pedido está relacionado con las dificultades que tiene Bolivia para honrar sus compromisos a partir de 2022, cuando el pago de la deuda externa llegue a duplicarse ante la obligatoriedad de cancelar los bonos soberanos colocados el 2012. Las dificultades aumentan, según el analista, por la escasa reactivación económica.

Espinoza dijo que los bonos soberanos emitidos en 2012 y 2013 deben ser pagados en 2022 y 2023, lo que “implica una gran carga financiera para el Estado”. En promedio, Bolivia paga 500 millones de dólares anuales por el servicio de la deuda externa, pero en 2022 deberá adicionar a los desembolsos un monto similar por concepto de los bonos soberanos de 2012.

El analista afirma que la situación es compleja porque el país tiene pocas reservas internacionales (5.104 millones de dólares el 10 de septiembre de 2021), el ciclo del gas casi agotado y un proyecto de industrialización del litio que aún no redituará.

Además, Espinoza cree que no hubo una recuperación de la economía como lo señala el Gobierno nacional, puesto que el crecimiento del 8,7 por ciento de la actividad económica al primer semestre es limitado en relación con países de la región que, en algunos casos, crecieron por encima del 20 por ciento.

Por otro lado, opina que el pedido del Gobierno boliviano de alivio o suspensión temporal de la deuda externa difícilmente será implementado, puesto que las economías recuperaron más rápido de lo previsto, además que el Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo una asignación de Derechos Especiales de Giro (DEG) que aumentaron los ingresos de los países.

En tanto, el economista Wálter Morales considera que el pedido de alivio o suspensión temporal de la deuda externa muestra incoherencia y falta de seriedad en el Gobierno.

“Por un lado, se recibe recursos del FMI y, por otro, se rechazan y se devuelven en lugar de viabilizarlos. Pero (el Gobierno) insiste en alivios o suspensiones de pagos. Pésimas señales que generan mayor incertidumbre interna y externa”, dijo.

Morales afirma que el nivel de endeudamiento del país con relación al PIB es todavía razonable, pero menciona que lo preocupante es la trayectoria, sobre todo la registrada hasta 2019 que, incluyendo el periodo de bonanza, no permitió incrementar de modo contundente la capacidad instalada de la economía y dar saltos cuánticos.

Deuda externa llega a $us 12.525 MM

Según el Informe de Política Monetaria (IPM) del Banco Central de Bolivia (BCB), a mayo de 2021 el saldo de la deuda externa pública alcanzó a 12.525 millones de dólares, equivalentes al 30,9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), y por debajo de los umbrales de carga de deuda referenciales de organismos internacionales.

“Los indicadores de deuda soberana se encuentran en niveles sostenibles de acuerdo a criterios internacionalmente aceptados”, dice el documento.

La deuda externa tuvo un ascenso considerable en los últimos años. En 2008 era de  2.505 millones de dólares; en 2019 de 11.268 millones y, en 2020, de 12.172 millones.

Por Jesus

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