Sonia Ortiz, esposa de Armin Lluta, señaló que desconoce el paradero del dirigente cocalero de los Yungas, quien dejó el hospital donde era atendido tras ser encontrado golpeado y con signos de tortura en la zona de La Cumbre, en La Paz.

“Por temor a ser detenido, mi esposo ha abandonado voluntariamente el hospital. Pero ahora no sabemos dónde estará o cómo estará”, señaló Ortiz en contacto con Red Uno.

Ortiz explicó que Lluta “tuvo que abandonar por cuenta propia el hospital porque apenas supieron que mi esposo estaba en el hospital San Francisco de Asís, los policías inmediatamente vinieron. Ahí sufrimos una gasificación brutal. Nosotros estábamos esperando para saber en qué estado estaba mi esposo, pero la Policía ha impedido eso”.

Lluta desapareció por primera vez el lunes en la madrugada y apareció el martes malherido, la esposa del dirigente relató que se enteró de la aparición al escuchar la noticia en medios de comunicación.

Por su parte, Evelin Cossio, abogada de Lluta, informó a Noches Sin Tregua que su cliente tomó contacto con ella cerca de las 18:00 del martes para informarle que el miércoles por la mañana se comunicará para relatar lo que ocurrió estos dos días.

Tras ser consultada por los procesos contra Lluta, Cossio manifestó que su defendido tiene dos, uno instaurado por los dirigentes del directorio de Elena Flores, afín al MAS, cuya audiencia de medidas cautelares está prevista para el 27 de septiembre; y otro proceso, en etapa de investigación, por el caso de Coripata.

“Ahora ¿qué podemos esperar de nuestra justicia boliviana? Seguramente en el transcurso de estas semanas le han debido iniciar otro proceso penal, eso es lo que puedo advertir en esta situación”, indicó Cossio a tiempo de manifestar que recibieron información respecto a que policías pegaron una orden de citación en puertas de la casa del dirigente, pero minutos después el documento fue despegado.

“Sospechamos que, tal vez, hay un caso del que hicieron aparecer un mandamiento de aprehensión y existe la susceptibilidad de que nuestra justicia no brinda las garantías necesarias para que una persona pueda asumir defensa en el marco del respeto de sus derechos”, añadió Cossio. 

Ante esto, Ortiz se afligió y entre lágrimas pidió al ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, dejar de perseguir a su esposo y temió por la integridad de su hijo que se encuentra en la comunidad de Coripata.

Por Jesus

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