El presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB) conversó con EL DEBER. Se mostró preocupado por las señales de violencia que “buscan anular a quien piensa distinto”.

El presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia, monseñor Aurelio Pesoa, exteriorizó su preocupación por las señales de violencia política y lamentó que el sistema judicial no haya actuado de manera imparcial con la perspectiva de favorecer la paz social.

“Hay buenos operadores de justicia, pero la justicia de estos tiempos pareciera que es tuerta, porque mira a un solo lugar, sorda, porque no oye todo y lerda para unos y pronta para otro”, afirmó el prelado en una entrevista con EL DEBER.

En ese marco, también hizo un balance sobre la reflexión que hicieron los obispos sobre el mensaje que se pudo emitir con el atentado que sufrió la sede de la CEB en La Paz. El 24 de noviembre estalló en la puerta de ese inmueble un artefacto que no dejó daños materiales de gran magnitud, pero eventualmente “un mensaje” para acallar la voz de la Iglesia Católica.

“Este daño a la propiedad tiene orientaciones de odio, de intolerancia y discriminación. Eso vemos como primer elemento y después, otra de la reflexiones que hicimos es que es una acción terrorista que busca amedrentar (…). No creemos que sea el camino violento, el camino del terror, el camino de la intolerancia, el camino de anular al otro porque piensa distinto. El camino de querer imponer, por ejemplo, anular al que piensa distinto. Nosotros vamos a apostar por la paz y el diálogo”, remarcó el obispo católico.

Pesoa informó que se presentaron la denuncias sobre este caso y que espera que las autoridades identifiquen a los responsables. Informó que hasta el momento ninguna autoridad del Gobierno se comunicó con las autoridades de la Conferencia Episcopal.

“Nos sorprendió este atentado. No creíamos que estas cosas tuviesen que pasar y no se trata de maximizar, pero tampoco minimizar. Un atentado es un atentado. La espiral de violencia va creciendo. Hemos mostrado una postura, una actitud que no es nueva. Esa actitud la hemos mantenido en periodos pasados como las dictaduras, antes de 1982. ¿Qué es lo que pasa?”, afirmó.

“En 2009 hubo un atentado en la puerta (del inmueble donde estaba) el cardenal Terrazas que no fue de gran magnitud. Se dijo que se iba a investigar, pero finalmente se archivó esa investigación y nunca se supo nada”, finalizó el presidente de la CEB.

El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, informó hace algunos días que la Policía identificó a dos mujeres como responsables de este hecho. “Ya están identificadas, son dos mujeres las que cometieron estos delitos, generando zozobra”, señaló la autoridad, al pedir reserva sobre los detalles del caso.

En los últimos tres meses se registraron tres atentados similares. El primero fue el 5 de septiembre, cuando un hombre hizo explotar un artefacto que dejó en un basurero. Hubo daños en un edificio de la Alcaldía de La Paz. Por este hecho se detuvo a una persona de 56 años de edad, quien tenía un proceso por la venta de un terreno de propiedad edil.

El 7 de octubre, cerca de la sede de la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca) detonó otro artefacto. Varias viviendas y un vehículo resultaron afectados. El Gobierno confiscó explosivos de los cocaleros que habían retomado su sede tras un violento conflicto por el control del mercado de la coca.

El tercer hecho se produjo, precisamente, el 24 de noviembre en la puerta del edificio de la CEB, ubicado a tres cuadras de la Plaza Murillo y a menos de 50 metros de la Fiscalía de La Paz.

Por: El Deber

Por Juan de Dios Peña Gomez

Gerente Administrador de Taxi-Noticias

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