Acicateada hasta por la crisis de la Covid-19 China se halla cada vez más cerca de convertirse en la primera potencia económica mundial. Es un sitial prácticamente asegurado en las previsiones de los analistas del planeta, sólo resta que se pongan de acuerdo en el cuándo. Ello le dará una primacía general, aunque en algunas áreas aún se halle en segundo o tercer lugar, para el año en que alcance el mencionado sitial. De hecho, ya tiene varios primeros puestos y avanza aceleradamente a copar la mayoría.

Los análisis más optimistas, para la óptica de Beijing, señalan que China desbancará a EEUU como primera potencia económica del mundo ya en 2028. Es decir, las previsiones se acortaron en cinco años frente a lo previsto anteriormente, por ejemplo, en un informe publicado a fines de diciembre por el británico Centro de Investigación Económica y Empresarial (CEBR, por sus siglas en inglés). 

El informe destaca cómo en los últimos tres lustros la economía global se convirtió en escenario de la lucha entre Estados Unidos y China. Luego, el CEBR remarca que «la pandemia de la Covid-19 y las consecuencias económicas correspondientes ciertamente han inclinado esta rivalidad a favor de China». Este centro de investigación especializada cita que «la hábil gestión de la pandemia» por parte de Beijing, y el impacto de la crisis sanitaria en el crecimiento de las economías occidentales, derivaron en una clara mejora del desempeño económico del coloso asiático.

De hecho, el propio Fondo Monetario Internacional (FMI), a finales de 2020, señaló que la única potencia que reportaría crecimiento económico en el año que la pandemia golpeó al mundo sería China. En efecto, suproducto interno bruto (PIB) creció cerca del 1,9 por ciento el año pasado. Mientras tanto, otras economías emergentes y avanzadas cayeron, en promedio, en un 5,7 por ciento. Es más, el FMI pronosticó que el crecimiento de la nación asiática se acelerará a 8,2 por ciento en este 2021.

  • Los escépticos

Sin embargo, pese a esos saltos, no todos los expertos prevén que China llegue a ser la primera potencia económica planetaria en 2028. Otros análisis relativamente recientes, como del economista español Raphael Gallardo, recuerdan variables claves que dan pautas sobre los ritmos. Por ejemplo, subrayan que, por el momento, la posición de la divisa china, el yuan, todavía ocupa un lugar rezagado en el ranking de las monedas de referencia internacional. Una realidad que da pie a una pregunta: ¿puede China ser realmente tan todopoderosa si su yuan todavía no alcanza ni un 2 por ciento de las reservas mundiales de divisas, mientras que el dólar copa el 61,63 por ciento de las reservas mundiales de divisas?

Según el experto, entrevistado por la agencia Reuters, el yuan no es una divisa de convertibilidad libre, por lo que no puede ser vista como una divisa reserva. Mientras que el propio movimiento de activos a través de las fronteras chinas tiene que pasar por una cuenta de capital privada, el Banco Popular de China también fija cada día la tasa de referencia que delimita el valor del yuan, por lo que la divisa de la potencia asiática no es de fácil acceso ni de libre conversión.

Para que el yuan logre convertirse en una moneda dominante China aún debe fortalecer y blindar su economía de riesgos que podrían debilitarla si su divisa circula masivamente por los circuitos financieros internacionales. Todos esos ajustes, dicen los escépticos, muestran que su consolidación como primera potencia tardará más, incluso, hasta dos décadas todavía.  



Con todo, la marcha de China hacia el liderazgo mundial se muestra galopante. En apenas 70 años, pasó de tener un PIB de 59.700 millones de dólares a uno de 14,2 billones de dólares, y convertirse en la segunda potencia económica planetaria tras EEUU que supera los 21,4 billones. Es más, paulatinamente diversos indicadores ya marcan su liderazgo. En el parámetro de la paridad de poder adquisitivo (PPP), el país asiático lidera el ranking mundial con un PIB de 19,2 billones de dólares, mientras que EEUU se queda atrás con un PIB de 15 billones. Con una población de 1.433 millones de personas (la mayor del mundo), China exporta 2,3 billones de dólares en bienes al año, mientras que EEUU llega a los 1,5 billones. 

China también es el Estado que guarda las reservas de divisa extranjera más abultadas, el tercero que más invierte en el extranjero, y el que más inversión recibe del resto del mundo.

  • Tecnología y educación

El gigante asiático también se ha convertido en el segundo país que más invierte en Investigación y Desarrollo (I+D). Y todavía tiene margen para el crecimiento, porque esa partida representa solo el 2,1 por ciento de su PIB. Se halla a siete décimas por detrás de Estados Unidos y 1,2 puntos por debajo de Alemania. Tal cual han proclamado sus propias autoridades China está decidida a liderar el grupo de los países más innovadores y convertirse en la gran potencia tecnológica para 2050.

Por ello, el coloso asiático ha movilizado un ejército gigantesco de estudiantes en una especie de revolución educativa de dos puntas. Por un lado, China es el país con más estudiantes fuera de sus fronteras. Según datos oficiales, el año 2018, 662.100 chinos viajaron al extranjero para formarse, era un 8,83 por ciento más que en 2017. De esos, 227.400 regresaron con un máster o con un título superior. Desde que China inició sus reformas económicas, 5,86 millones de sus ciudadanos han estudiado en el extranjero y 3,65 millones han regresado a la madre patria con sus estudios concluidos.

Por otra parte, cada año ocho millones de chinos se gradúan en las universidades del país. Es una cifra que duplica la de Estados Unidos y multiplica casi por diez la de China en 1997. Estas universidades han ido escalando año a año en cuanto a su prestigio y capacidad en los rankings de calidad educativa mundial y ya varias se sitúan entre las 100 mejores. En cuanto a la educación escolar, los buenos resultados del país en el informe mundial PISA (Prueba Internacional de Suficiencia Académica) también reflejan la gran inversión realizada en el sector educativo.

Según un reporte especializado de la revista The Economist, en 2019, China se aprestaba a encabezar el mundo en número de graduados en estudios STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, y Matemáticas). De hecho, ya es notoria su influencia en campos como la inteligencia artificial, la robótica, o las telecomunicaciones. No por nada Huawei conmocionó al planeta con su sorprendente batalla para convertirse en el articulador del sistema de internet 5G y, por si faltasen indicios, no por nada los proyectos espaciales chinos apuntan a la Luna y Marte.

  • Poder político

La transformación económica china también le va dando paulatinamente una mayor influencia política global. Proyectos como el de la Franja y la Ruta -conocido como la Nueva Ruta de la Seda- pretenden vertebrar el mundo de forma alternativa al de las potencias coloniales del siglo XX. Alienta así unapresencia sin precedentes que creará varias dependencias económicas y, muy probablemente, luego políticas. Consecuentemente también creará fricciones con otras potencias en el momento que vean ese ya temido cambio de matiz.

 Así, más de un analista ha señalado la creciente llegada de una nueva Guerra Fría entre las dos potencias que hoy encabezan al mundo. Señalan que las guerras comercial y tecnológica que enfrentan a ambas superpotencias son los primeros compases de una agitación bélica que podría tener detonantes en Taiwán, Hong Kong, India u otra zona del Asía sobre las que China avanza con cada vez más vigor militar.

Precisamente, Beijing, a medida que su poder económico crecía, empezó a modernizar sus Fuerzas Armadas y ha incrementado su presupuesto de Defensa por encima de la tasa de crecimiento económico durante los últimos años. Los dirigentes comunistas afirman que su Ejército tiene un carácter meramente defensivo, y señalan que su presupuesto está todavía muy lejos del estadounidense.

Sin embargo, año tras año, las distancias se acortan y China se acerca a ser la segunda potencia mundial en cuanto a capacidad militar mientras que ya ocupa ese sitial en cuanto a presupuesto. El ranking del Global Firepower Index 2019 (Índice global de poderío bélico) está encabezado por el Ejército de EEUU, es seguido por Rusia, China, India y Francia. Mientras Estados Unidos tiene un presupuesto de Defensa de 732 mil millones de dólares, China ha alcanzado los 261 mil millones, y supera entre siete y cinco veces a los que disponen las potencias que le siguen y a Rusia.

¿Qué tan cerca se halla el planeta de que su eje decisorio se reubique en Asia?

Por Condori Luis Pedro

Diseñador y Administrador de Noticias en la Web

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