En 2019 y 2020, al amparo del Ministerio de Gobierno, decenas de los llamados “pititas”, el movimiento que arropó al gobierno de Áñez, se instalaron en el contorno de la residencia, incluso para vivir en carpas por varios meses.El diplomático mexicano Edmundo Font relata que él en persona sufrió ese acoso. Nos tenían apuntados “con tres reflectores permanentemente encendidos en la noche, sobre mis habitaciones y las de los huéspedes; con gritos, insultos y gestos obscenos hechos por algunas de las personas que comandaban este acoso. No hay antecedentes”, dice.“Se ha vivido un asedio constante que no solamente nuestras autoridades conocían, lo vivió el barrio entero, la zona aledaña a La Rinconada, porque llegamos a tener más de 300 efectivos, con perros de caza, a las puertas prácticamente del jardín”, cuenta.“No es una cuestión que yo deba de precisar, pero la opinión pública, la comunidad internacional, las áreas jurídicas de las cancillerías conocen muy bien que no había ningún fundamento para que no nos concedieran los salvoconductos que insistimos de manera permanente, porque nos asistía el derecho internacional”, reclama Font, quien no descartó que su país lleve éstos reclamos a instancias de Derecho internacional, para instaurar denuncia contra los organizadores del asedio.El encargado de Negocios de México terminó su misión en Bolivia. El jueves 21 fue distinguido con una de las más altas condecoraciones del Estado boliviano, la Legión de Honor “Mariscal Andrés de Santa Cruz y Calahumana” en el Grado de “Gran Oficial”.Fue “una de las misiones que ha sido uno de los privilegios más altos en mi carrera. Para mí, venir a servir a México en Bolivia ha sido muy importante, en momentos complejos en que se me ha confiado una responsabilidad como la que se vivía a principios de enero de 2020”, agradece.

Por: Detrás de la Verdad

Por Taxi Noticias

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